27 días de vida, 51 grs. de peso, esperando un milagro
"A veces ocurren cosas, regalos que naturaleza nos da..." comenzaba un post Alba/Eire en dos de nuestros foros más visitados: huroncetes y furotopía.
De a poco nos fuimos adentrando en su relato, en como llegó una huroncita a su casa buscando su última oportunidad: un chico se había contactado con Alba para entregarle una hurona bebé desnutrida, ya que tenía dos camadas alimentándose de una misma madre y la peque no lograba ganar peso. Tenía 27 días y pesaba apenas 51gr. Alba tenía mucho que hacer por ella, pero Leela, su hurona "super especial" de hocico manchado, aún mucho más. Leela estaba de "psico" (embarazo psicológico) como dicen mis queridas españolas. Fue cuestión de juntarlas y ver como la naturaleza se echaba a andar.
Así es como Leela se convirtió en una super madraza, le daba la teta a la peque, la limpiaba y le brindaba calor. Alba nos posteaba casi diariamente las novedades, el peso, las fotos. La peque comenzó a ponerse más fuerte, seguía "pelona" pero chillaba y tomaba las papillas de refuerzo con energía. Fue ganando gramitos de a poco, y robándonos el corazón.
Unos días después, comenzaron a salirle los dientes, así que Leela ya no pudo alimentarla. Pero Alba no bajó los brazos, aumentó las papillas a una frecuencia de tres horas, y le improvisó un trasportín-huevo con una bolsa de agua caliente bajo la camita para que tuviera calor. Nosotros seguíamos la historia con interés, amor, simpatía y sobre todo, esperanzas. Muchas pensábamos que podía ocurrir lo peor, pero apostábamos al milagro (las fotos eran fatales!). La peque aún no tenía nombre. A veces, esa es la manera (inútil) de defendernos del encariñamiento.
Día tras día entrábamos a los posts a buscar novedades... "ya va por 100 grs." "ya está en 180 grs.". Era la fija de la noche, el Oso me veía lagrimear frente al monitor y preguntaba... "por cuantos gramitos va la peque?", espiaba las fotos y me prometía "vas a ver que esa hurona safa". Uff!,
Para su suerte, la peque contaba con Alba (nobleza obliga y debo decirlo: es tan linda por fuera como por dentro), con la hurona Leela, con todos los ánimos, buenos deseos y consejos que supieron acercar las/os huroneras/os y, por sobre todo, con sus propias e irrefrenables ganas de vivir.
Así fue como la pequeña se convirtió en Sayuri, un Milagrito que quería compartirles en Navidad... podría haberle pasado lo peor, pero la naturaleza, huronil y humana, hicieron de ella una hurona feliz. Sayuri nos robó el corazón a todos, Alba decidió quedarse con ella, y ahora forma parte de su gran familia huronil, los 7 piruletos + Lola!
Leela (hocico manchado) y Sayurita, madre e hija adoptiva
Gracias a todos los que pasan por el blog, gracias a esos hombres y mujeres mágicos que nos acompañaron este año en ambos foros compartiendo este post conmigo. Gracias a Alba por compartir la historia, las fotos y las emociones. Gracias a todas/os aquellos que todos los días pueblan con fotos y experiencias los foros, que abren una ventana y nos invitan a conocerlos.

