Hace unas cuantas semanas atrás (en ese entonces era "mascota única"), fuimos con Nerón a la veterinaria. El sabe que consultorio+delantal celeste+mesada de metal+olor a medicamentos es igual a "esto me va a doler en algún lado".
Efectivamente, le tocaba una de sus vacunas. Así fue que, al salir del transportín, tocó con sus patitas la mesada fría y confirmó que lo iban a pinchar otra vez.
Se puso a saltar como loco con los dientitos amenazantes, mientras la vete le decía canchereando... "-¿ A quien vas a morder vos? ¿A mí me vas a morder, chancho loco?".
Nerón, ni lerdo ni perezoso, como un grito que pudiera haber salido de su boca amenazante, expresó en inequívoco gesto: "-Siiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!". Y la mordió.
Nota del redactor: ni hurones ni veterinarias/os resultaron con daños al escribir este post.