Los mustelitos se hicieron adictos a las caminatas.
Está bien, me dejé llevar por el entusiasmo... Rectifico: Nerón es adicto a las caminatas. Uno le coloca el arnés, toma la correa y listo. El va adelante con una quinta pata al ras del piso: su hocico. A veces trota, y entonces el Oso acelera el paso, sin dejarse llevar por el que dirán: imagínense un Osote de cien kilos trotando detrás de un huroncito de apenas uno, con la correa tensa entre ambos.*
Popea, no. La peque toca la vereda y clava sus 20 uñitas en la baldosa. No hay Dios que la haga caminar. O si, a veces camina, pero... ¡para donde ella quiere! (y eso nunca es en línea recta). Por lo general se dirige en dirección contraria a la señalada por nosotros tres, o se entretiene dando vueltas sobre si misma hasta enredar las cuatro patas con la correa... Entonces la alzo, les aclaro a los otros dos que las emperadoras no nacieron para ir caminando por ahí, y la paseo a upa. Para esto también recuerdo una frase, esta vez de un compa de laburo... "es hembrita, ¡¡¡que se le va a hacer!!!".
El Oso dice que es caprichosa. Yo digo que la "nena" está en todo su derecho de hacer de su culete un florerito, y que si no quiere caminar que no camine... para algo es hurón (hurona)... ¡para hacer lo que le viene en gana!
*Recuerdo la pregunta de un sobrinito... "Tío, el hurón ¿te arrastra de la correa?").